Nochevieja en Las Vegas con Siena Pagila
Las Vegas tiene una forma de amplificarlo todo. Las luces brillan más, las noches se alargan y el estilo se convierte en una declaración. Para nuestra última sesión de fotos, regresamos a la ciudad que nunca duerme con la modelo y actriz Siena Pagila, capturando una serie de momentos que mezclan el glamour de Nochevieja con un toque distintivamente occidental. Fotografiada en lugares icónicos de Las Vegas, Siena luce nuestro estilo Joy Christmas, el Black Peyton y un nuevo estampado que llegará en 2026. Entre sets, reflejos y luces nocturnas, Siena comparte su historia. Desde crecer en Las Vegas hasta la vida en el set, los caballos, la feminidad y lo que la elegancia significa realmente para ella.
Su tiempo en Yellowstone le introdujo en un mundo completamente diferente, tanto visual como emocionalmente. ¿Cuál fue la parte más memorable de trabajar en un programa tan rico en personajes, paisajes y narración?
La parte más memorable de trabajar en Yellowstone fue sin duda estar en el set. Todo el mundo era extremadamente profesional y amable. Tuve el honor de hacer amistad con el reparto y todavía lo soy hoy. El paisaje era impresionante. Ver algo en televisión durante tanto tiempo y poder estar allí fue surrealista.
Naciste y te criaste en Las Vegas, una ciudad llena de energía y espectáculo. ¿Cómo te formó crecer en Las Vegas y cómo influyó en tu forma de expresarte como actriz?
¡La gente olvida que Las Vegas sigue siendo el Viejo Oeste! Hay un montón de vaqueros y vaqueras aquí. Yo obtuve lo mejor de ambos mundos. Crecer en la capital del entretenimiento para mi carrera de canto y modelaje, pero aún así poder vivir mi estilo de vida occidental.
Si pudieras diseñar tu "día libre" perfecto en Las Vegas, de la mañana a la noche, ¿cómo sería?
Mi "día libre" perfecto sería: despertarme con un café, 22 grados, jugar a la pelota con mis perros, disfrutar de un paseo a caballo, almorzar en el Wynn y terminar con un día de spa.
Los caballos poseen una elegancia y fuerza atemporales. ¿Cómo ha influido la equitación en tu sentido del equilibrio, la gracia o la confianza, tanto en el plató como en la vida?
Crecí montando a caballo. Me han enseñado a tener buena postura y, especialmente, paciencia. Ellos solo saben comunicarse con nosotros de forma física. Es una bendición y un regalo poder leerlos y entenderlos cuando no pueden hablarnos. Ser vaquera es lo que soy y lo que amo.
El estilo y la feminidad parecen ser fundamentales en tu presencia tanto dentro como fuera de la pantalla. ¿Cómo defines la elegancia en tu vida personal?
Para mí, la elegancia es vivir la vida de vaquera con clase: un toque de brillo labial, una pizca de agallas y un corazón tierno. Es demostrar que puedo montar con fuerza, amar profundamente y aún así brillar con una sofisticación serena.
























